Engaño de Zeus...


Zeus, es un mito viviente de la época de Grecia clásica que pudo mostrarles –claro, inconscientemente- a los hombres de ese tiempo, que todo acto traía consecuencias, ya sean benefactoras o desfavorables. Este es el legado fundamental del mito: mostrar cómo el hacer una cosa arrastra a otra. Por ejemplo: sacrificarse y esforzarse mucho por lo que uno quiere, finalmente trae importantes beneficios (esto se refiere a todo lo que Zeus tuvo que hacer para quedarse con el poder del universo). Pero también mostró un lado oscuro; su estado de “constante amante” y las nefastas consecuencias que le trajo…
Su esposa Hera, fue en extremo celosa -¿Cómo no serlo, si su esposo la engañaba con cuanta diosa o mortal que veía?- Por eso, ella también lo engañó, no del modo en que lo hacía Zeus sino, de una manera más vengadora ya raya incluso en la línea de una mujer con deseos de ambición y poder.
El primer engaño fue de tipo sexual: en la guerra de Troya, Hera logra que los griegos recuperen la delantera. ¿Cómo? Distrayendo a Zeus. Hera le dice que se irá a los confines de la tierra fértil, Zeus le cree, pero lo que él no sabe es que ella se embellece con la ayuda de Afrodita para seducirlo como otra diosa. Zeus como es un dios irresistible a las tentaciones, cae en sus redes y ambos hacen el amor sobre una nube dorada en la cima de un monte. No pudo con las seducciones de una mujer ni mucho menos pudo ir en contra de sus deseos pasionales, aún cuando sabía que esto le produciría la distracción en un momento crucial, como lo era manejar la Guerra de Troya.
¿Qué opinaban los griegos de esto? Para ellos, fue lo mejor que pudo haber resultado de un engaño – no sólo porque gracias a esto pudieron recuperar la delantera, sino porque, una vez más, confirmaban que los placeres de la vida deben aceptarlos de buena manera, pues el estado de estar vivo dura muy poco-
Sin embargo la mirada machista de hoy en día –aunque muchos se nieguen a aceptarlo, aún está presente el machismo tanto en la mente del hombre como en la de la mujer- nos permite visualizar esta imagen de Zeus como un ser que no actúa con la mente fría y se deja llevar por los instintos carnales; evento trágicamente malo, sencillamente, caer en las redes de una mujer no es digno de imitar.
En segundo lugar se encuentra el engaño por el poder. Hera reúne a todos los dioses del Olimpo para arrebatarle el poder a Zeus, ¿cuál es el plan? Deciden amarrarlo mientras está dormido y así dejarlo más vulnerable a la hora de arrebatarle el poder, cuando este despierta, se enoja bastante y montado en cólera, da tremendos castigos a los que participaron del plan: mientras que a Hera la cuelga en el cielo con cadenas de oro, a Apolo y Poseidón los obliga a hacer trabajos forzados: construir las “murallas de Troya”.
Hasta aquí no se ve ninguna negligencia por parte de Zeus, pues sólo se está vengando (se tiene que recordar que la venganza antiguamente representaba un valor y un derecho, era de suma importancia para no representar debilidad) Sin embargo, ahora esa sed de venganza es muy mal juzgada, sobretodo en un mundo regido por la religión judío-cristiana. Pero ¿qué se puede decir del castigo que les manda a los seres humanos? Pues, aunque no lo crean los seres humanos, a pesar de no hacer nada, igualmente recibieron su castigo: les mandó un gran sismo y una gran erupción de un volcán. Esto sin duda, en el contexto de antes y ahora es algo que en ningún caso es digno de imitar, esta idea toma mayor fuerza al ver que se desquitó con gente inocente.
El párrafo anterior no tendría sentido si mas allá de destacar el valor y antivalor de Zeus, no se destaca en este la lucha llevada a cabo por la ambición desmedida por el poder; asunto que hoy está en la palestra en todas las áreas competitivas (publicidad, ventas, etc.).
En definitiva, estos dos “episodios” anteriormente explicados, que son más bien llamados, engaños de Zeus por Hera, constituyen un contenido esencial que muestra la audacia de este dios, quien sabe muy bien lo que debe hacer y sin arrepentimientos. Sólo se puede decir que, la única manera en que una persona, actualmente, pueda excusarse de demostrar una instancia de sed de venganza es, demostrando que todo lo que hizo fue por un motivo de fuerza mayor, en ninguno de los casos, argumentando que lo que hizo fue mera satisfacción personal, como lo que hizo Zeus al mandarles terribles castigos a la raza humana. En fin, hay engaños que se pueden evitar, si la manera de comportarse es la “correcta”.

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